Cuando entrenamos habilidades expresivas, estamos tendiendo un puente hacia una
comunicación más auténtica y poderosa. Ya sabemos que las palabras son una parte
muy pequeña del mensaje, que nuestro cuerpo exprese en coherencia es fundamental. La expresión se entrena, nuestro instrumento es el cuerpo, los gestos y la voz. Conocer las herramientas es solo el principio, la transformación sucede en la acción. Me
gusta comparar nuestra práctica con la de aprender a manejar un auto, el aprendizaje
es el primer paso, luego requerimos de entrenamiento para mecanizar e incorporar la
técnica, “la práctica hace al maestro”. Ese es el propósito de esta formación, acompañar en el proceso de consagración de esos maestros y maestras que habiten su
cuerpo con confianza y expresividad.
Esta formación implica un compromiso y deseo de acción. Por lo que es condición haber realizado “Impulsá tu comunicación”, o tener ciertas herramientas comunicativas incorporadas que permitan pasar al entrenamiento e implementación de recursos. Para quienes no realizaron “Impulsá”, la inscripción es mediante formulario de aplicación, para poder evaluar si realmente esta formación es la ideal para la persona.